Reconstruyendo unidades familiares en San Juan utilizando datos censales y planos (1910-1920)

Ramón Enrique Ocasio Negrón
Departamento de Sociología y Antropología (Antropología)
Facultad de Ciencias Sociales

 

Resumen:

Este trabajo presenta los beneficios y las limitaciones de incorporar datos censales en el análisis de unidades familiares en San Juan, Puerto Rico a estudios arqueológicos. El objetivo de esta investigación es estudiar parte de la población que vivió en cuatro calles de esta ciudad, localizadas al oeste de la Catedral de San Juan, durante 1910. El Barrio Catedral fue seleccionado teniendo en cuenta que esa área estuvo asociada a residentes económicamente acomodados desde el siglo 16. El plano The Porto-Rico Board of Fire Underwriters de 1921 fue usado para identificar el tipo de estructuras en las calles, distribución de lotes y el número de pisos para el edificio. La combinación de estas fuentes permitió reconstruir el número de familias que vivían en esas calles, así como su estatus social. El análisis e interpretación permitió añadir una capa de información a la historia de las calles y los edificios, lo que a su vez puede ser correlacionado con colecciones arqueológicas existentes de proyectos completados.

Palabras claves: San Juan, censo poblacional, unidades habitacionales, mapa

 

Abstract:

This paper presents the benefits and limitations of incorporating census data in the analysis of household units in San Juan, Puerto Rico to archaeological investigations. The objective of this research is to study part of the population that resided in four streets of the city, located west of the Cathedral in the capital of San Juan during 1910. The Cathedral Ward was selected with the understanding that the area was associated to economic elite residents since the 16th century. The Porto-Rico Board of Fire Underwriters plan from 1921 was used to identify the types of structures within these streets, the lot distribution, and number of stories for the buildings. By combining these sources, it was possible to reconstruct the number of families living in those streets, as well as social status. This analysis and interpretation allowed to add a layer of information to the history of the building and the streets, which in turn can be correlated to existing archaeological data from completed projects.

Keywords: San Juan, population census, household units, maps

 

Introducción

El Censo de Estados Unidos es un documento que tiene como propósito recopilar información de la población general de los Estados Unidos de América y presentar una imagen completa y fiable de la población del país, sus condiciones demográficas y de vivienda, y sus características sociales y económicas. La información recolectada incluye, principalmente, datos de edad, género, país de origen, año de inmigración, estado civil, condiciones de vivienda, matrimonio, número de hijos, educación, empleo, entre otros. El Censo se realiza bajo el mandato del Artículo I, Sección 2 de la Constitución y se lleva a cabo cada diez años. Los datos recolectados también son usados para determinar el número de asientos que cada estado tiene en la Cámara de Representantes y para la distribución de fondos federales a las comunidades locales. (United States Census 2010)

           Un año después de que Estados Unidos invadiera la Isla de Puerto Rico, como resultado de la Guerra Hispanoamericana, se lleva a cabo el primer censo bajo la supervisión del Departamento de Guerra. A partir de 1910, Puerto Rico fue incluido como área de censo de Estados Unidos y, desde ese entonces, el Negociado del Censo, adscrito al Departamento de Comercio de los Estados Unidos, inicia el proceso de recopilación de datos censales cada decenio para la primera semana del mes de abril. Los resultados de cada evento censal comienzan su divulgación al año de ocurrida la recopilación. Desde esa fecha, en la Isla se han llevado a cabo 11 censos poblacionales, siendo el más reciente el del 2010. (Dávila 2014). Ojo: ese número no incluye el censo de 1935 que fue agrícola pero también contabilizó la población.

           Este trabajo estudiará los datos del censo poblacional de 1910 para Puerto Rico. Particularmente, se analizarán los datos correspondientes a la población del Barrio (Sub-Barrio) Catedral, del municipio de San Juan. Entre las variables se destacan nombre, edad, sexo, profesión y/u oficio. Se estudiarán un total de 39 edificios distribuidos en las calles Caleta de San Juan, Calle del Recinto Oeste, Calle del Santo Cristo y Calle San Francisco y en la Escalinata de las Monjas. Como parte del trabajo se presenta un recuento histórico del sub-barrio Catedral; se presta atención a la distribución poblacional por sexo, la composición de las familias, las razas y se observa la relación entre propietarios y arrendatarios. Al final, se concluye la importancia y relevancia que tiene esta información para el estudio de la arqueología histórica.

 

Justificación y Planteamiento del Problema

A pesar de que los datos censales poseen una gran cantidad de información que nos puede ayudar a entender cómo vivían las personas en el pasado, estos no han sido utilizados a su máximo potencial en la arqueología histórica. Sin embargo, aquí se discutirá cómo estos se pueden utilizar en la arqueología.

           Charles D. Zeier (1987) combinó datos censales y otros documentos históricos para demostrar que áreas, que tenían madera como materia prima cercanas a Eureka, Nevada, estaban siendo explotadas por más tiempo del que otras fuentes históricas sugieren. Por su parte y contribuyendo a la arqueología documental, Anne E. Yentsch (1988) los utilizó este tipo de fuente para dar a conocer la estructura y el tamaño de la población de los pueblos de Cape Cod. Por su parte, Dave N. Schmitt y Charles D. Zeier (1993) los manejaron para correlacionar elementos arqueológicos, pertenecientes a estructuras del siglo XIX, con sus dueños. Para el año 2000, Kenneth H. Fliess recalcó la necesidad de este tipo de documento para la investigación de la arqueología histórica y examinó la evolución demográfica de Comstock, Nevada, del 1860 a 1910, para explicar los potenciales usos del censo. (Fliess 2000)

           Recientemente, como parte de su tesis doctoral, Alice Samson (2010) utilizó datos censales en combinación con historia oral y material para reconstruir la historia del uso de la tierra y la trayectoria histórica del área de El Cabo en la República Dominicana. Por su parte, Edward González-Tennant incorporó este tipo de documentación, en combinación con registros de propiedad, con el fin de reconstruir la historia de Rosewood, Florida. (González-Tennant 2010) De igual modo, Myriam Arcangeli utilizó estos datos para demostrar que las mujeres dominaban la mano de obra doméstica y, por lo tanto, estaban directamente relacionadas con la cultura cerámica de Guadalupe. (Arcangeli 2015) También, Jane I. Seiter manejó este tipo de información para demostrar el cambio demográfico de la isla de Santa Lucía y, a su vez, dar a conocer el desarrollo del sistema de plantación en la isla. (Seiter 2016)

           Esta investigación tiene como objetivo principal demonstrar la importancia de incorporar datos censales en combinación con planos a proyectos de investigación arqueológicos, tomando en cuenta sus beneficios y limitaciones. Utilizando ese objetivo como punto de partida, esta investigación busca contestar: ¿Cómo era la composición de las unidades familiares?, ¿Cuál era la distribución de propietarios y arrendatarios? y ¿Cuáles eran los oficios y profesiones documentados en dicho censo?

           A finales del siglo dieciocho San Juan era una ciudad con numerosos vacíos institucionales y carecía de sus estructuras arquitectónicas actuales. Durante el siglo diecinueve, gracias a la independencia de las colonias continentales, la Corona concentró su atención en Cuba y Puerto Rico. (Castro 1980: 133) Para el primer tercio del siglo XIX ya existían cuatro barrios, todos intramuros, los cuales eran el barrio Santo Domingo o Campeche al noroeste, el barrio Santa Bárbara o Meseta al noreste, el de San Francisco al sureste y el barrio San Juan o La Fortaleza al suroeste. El Barrio de San Juan, eventualmente, se conocerá como el Sub-Barrio Catedral. Este cambio tuvo que haber ocurrido en algún momento en la segunda mitad del siglo XIX, ya que para el primer censo de Puerto Rico que realizó Estados Unidos en 1899 esta área aparece registrada como sub-barrio Catedral.

 

Metodología

Como parte de la metodología, el primer paso en esta investigación fue consultar el plano del Porto Rico Board of Fire Underwriters, con el fin de identificar las calles dentro del Barrio Catedral en San Juan, Puerto Rico. Dicho barrio fue seleccionado tomando en consideración que la parte sudoeste de la ciudad amurallada estuvo históricamente asociada a familias acomodadas durante el periodo colonial español, y se pretendía ver cómo esto se podía reflejar en el Viejo San Juan de 1910. Específicamente, los datos correspondientes a los residentes de las calles: Caleta de San Juan, Calle Recinto Oeste, Calle del Santo Cristo, Escalinata de las Monjas y Calle de San Francisco, dentro de lo que se conoció como el Barrio Catedral serán discutidas en esta investigación. El uso del mapa permitió establecer la cantidad de edificios y los niveles de los mismos.

  

Resultados

Según el Censo poblacional de 1910, la población que habitaba el área estudiada estaba compuesta por 498 personas, divididas en 202 hombres y 296 mujeres, incluyendo niños y niñas. El área fue divida y encuestada por tres enumeradores. Así encontramos que, a Jesús Giménez Liaño, le correspondió encuestar a las personas que vivían en la Calle de las Monjas y parte de la calle del Cristo; María Hoope encuestó las calles del Cristo, Recinto del Oeste, la Caleta de San Juan y la calle de San Francisco; y a Ana Salas y Padilla le asignaron encuestar parte de la Calle del Cristo.

 
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Figura 1: Pirámide Poblacional Catedral. U.S. Census Bureau 1910. Puerto Rico Federal Population Census. Roll No. 1779. Fuente: https://archive.org

           La Figura #1 muestra la pirámide poblacional del área estudiada y permite ver que, en ese momento, el mayor porcentaje de la población se concentraba entre las edades de 15 a 19 años. Luego de este renglón se puede observar una reducción considerable en los varones, lo que sugiere que, por algún motivo, los varones de entre estas edades se les hacía más difícil alcanzar el siguiente rango de edad, o que residían en otras partes. En contraste, las edades más altas eran alcanzadas en mayor cantidad por las mujeres. La forma de la pirámide muestra una población cercana a la estabilidad, ya que posee una similitud entre las generaciones jóvenes y adultos y una reducción importante en las ancianas. Es importante mencionar que este trabajo constituye una parte del sub-barrio Catedral y cabe la posibilidad que al ser estudiada toda la población el patrón de la pirámide varíe.

 
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Figura 2: Escalinata de las Monjas. Porto Rico Board of Fire Underwriters 1921. General Plan of San Juan. Cortesía de Paola Schiappacasse

 

Calle de las Monjas (Escalinata de las Monjas)

Es la parte más al norte del área estudiada y en el Censo se registraron tres edificios. El edificio número 2 era de dos niveles y estaba ocupado por dos familias; el edificio número 4 era de un solo nivel y estaba ocupado por 15 familias, mientras que en el edificio número 6 de dos niveles vivían dos familias. En estos tres edificios residían un total de 19 familias y solo en uno de ellos vivía la propietaria Fabriciana Rivera. Las otras 18 viviendas eran alquiladas por 11 hombres y siete mujeres. Los residentes de esta área sumaban 92 personas, clasificados en 57 mujeres y 35 hombres. De este total 45 personas aparecen identificadas como blancas, 42 como mulatas y 5 negras. Por otro lado, para las personas que habitaban el área de la Escalinata de las Monjas no se registró profesión, pero sí oficios. La mayoría de las mujeres adultas estaban inscritas como amas de casas (13), seguidas de cuatro costureras, cuatro lavanderas, dos despalilladoras, una propietaria, una tabaquera, una sirvienta y una planchadora. Los oficios registrados para los hombres fueron: dos dependientes, dos mensajeros, dos peones, dos carpinteros seguido de un hombre para los oficios de: conductor, escribiente, prensista, rezagador, cocinero, panadero, vendedor de ambulante, cafetalero y albañil.

 
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Figura 3: Recinto Oeste, Calle de San Juan y Santo Cristo. Porto Rico Board of Fire Underwriters 1921. General Plan of San Juan. Cortesía de Paola Schiappacasse

Caleta de San Juan  

Según el Censo, en el área de la Caleta residían 160 personas, desglosados en 100 mujeres y 60 hombres; donde 139 personas fueron identificadas como blancos, 17 mulatos y 4 negros. Por su parte, se registraron los datos de 19 edificios pero solo 17 aparecen en el plano consultado. Los edificios 3, 5, 7, 8, 10, 11 y 12 estuvieron ocupados por una sola familia. En los edificios 1, 2, 4, 9, 13, 14 y 17 residían dos familias y mientras que los edificios 6, 15 y 19 estaban ocupados por  tres familias. La relación de propietario/arrendatario fue de cinco propietarios frente a 25 arrendatarios. En el edificio 13 vivía un abogado propietario de su vivienda, al igual que un médico; y ambos eran extranjeros. En el edificio 12 vivía un ingenier, dueño de la vivienda. En el edificio 14 residía una mujer de 72 años, procedente de España, ama de casa y dueña del edificio. Además, había un hombre 58 años que vivía en el edificio 4 y era dueño del edificio. El oficio de este hombre era propietario.

           En cuanto a las profesiones y oficios, la profesión con mayor frecuencia fue la de maestro, con un hombre y cuatro mujeres; seguida de tres estenógrafas, dos ingenieros, un abogado, una enfermera, un doctor, un empresario cinematógrafo y un Capitán de la Marina. Por otro lado, había un total de 43 amas de casas. Entre los oficios remunerados había 16 sirvientes (dos hombres, 14 mujeres), siete cocineras, siete dependientes (hombres), cinco escribientes (cuatro hombres y una mujer), cinco tenedores de libros (hombres), tres prensistas (hombres) y dos comerciantes al por menor. Los otros oficios registrados fueron: herrero, agente viajante, corresponsal, telegrafista, agente de negocios, guardia de almacén y mensajero para los hombres; y modista, comadrona, bordadora y telefonista para las mujeres.

 

Calle Recinto del Oeste (Ver Figura #3, área sombreada de azul)

Esta calle está localizada en la parte más al oeste del área estudiada y se identificaron dos edificios. El Los edificios 3 y 5 estaban ocupados por tres familias respectivamente, para un total de seis familias que alquilaban sus hogares. Los oficios enumerados para las mujeres indican cinco amas de casa, dos modistas, una planchadora y una sirvienta. Por otra parte, los hombres se desempeñaban como tabaqueros (2), plomero, agente viajante, dependiente y prensista. En cuanto a los oficios registrados había, por ejemplo, una estenógrafa y un fotógrafo. Los residentes en estos edificios totalizaban 36 personas, clasificados en 23 mujeres y 13 hombres, 24 blancos, 10 mulatos y un negro.

 

Calle del Santo Cristo (Ver Figura #3, área sombreada de violeta)

Corresponde a la parte más al este del área estudiada, con tres edificios registrados. El edificio número 18 estaba ocupado por cuatro familias, en el 20 vivían nueve familias y en el 22 residían 15 familias. La relación de propietario-arrendatario era de dos propietarios y 26 arrendatarios. Uno de los dueños era un médico, que residía en el edificio 18; mientras que el otro propietario era una mujer dueña de su vivienda residía localizada en el edificio 22. Esta era blanca y viuda. Los residentes en esta sección de la Calle del Cristo totalizaban 93 personas, donde 47 eran mujeres y 46 eran hombres. También se documentó que, entre estas personas, 68 eran blancas, 18 mulatas y 7 negras.

           En cuanto a los oficios identificados con las mujeres, solamente se registró una estenógrafa. Por otra parte, para los hombres se anotó la presencia de un doctor y de un cirujano. Un total de 29 mujeres fueron catalogadas como amas de casa. De los oficios remunerados para las mujeres se mencionan tres modistas, dos sirvientas, una planchadora, una cocinera, una costurara y una dulcera. Para los hombres se registraron: cuatro carpinteros, cuatro sirvientes, cuatro dependientes, tres comerciantes al por menor, tres pintores de casas, dos sastres, dos tabaqueros, dos barberos, dos vendedores de dulces, dos encuadernadores, un comerciante al por mayor, un herrero, un agente viajante, un peón y un prensista.

 
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Figura 4: Calle de San Francisco (Calle Brau en el Plano). Porto Rico Board of Fire Underwriters 1921. General Plan of San Juan. Cortesía de Paola Schiappacasse

Calle de San Francisco

Esta calle se sitúa en la parte más al sur del área estudiada. Los edificios 2, 4, 6, 8, 10, 11, 12, 18, y 20 estaban ocupados por una familia en cada edificio. En los edificios 9, 14 y 22 residían dos familias, mientras que los edificios 5 y 7 estaban ocupados por cuatro familias. El edificio 16 no apareció registrado en el censo. Para esta calle la relación propietario-arrendatario era de un propietario y 22 arrendatarios. La única dueña era una mujer negra, llamada Elvira García, viuda y ama de casa. El total de residentes sumaba 117. La población femenina era de 69 y la masculina de 48; identificados como 77 blancos, 32 mulatos y ocho negros. Los oficios y profesiones enumerados en esta área fueron maestro (1 hombre y 2 mujeres), una estenógrafa y una taquígrafa. Un total de 38 mujeres aparecen como amas de casa. En cuanto a los oficios se registraron siete sirvientas, cinco modistas, dos cocineras, una dependiente, una comadrona, una conserje. Entre los hombres se identificaron tres escribientes, tres plomeros, dos sirvientes, dos carpinteros, dos tabaqueros, dos zapateros, dos vendedores ambulantes, un dependiente, un pintor de casas, un vendedor al por mayor, un herrero, un agente viajante, un peón, un sombrerero, un “marchal” (alguacil), un conserje, un contratista, un clérico y un tenedor de libros.

 

Importancia y relevancia de incorporar datos censales y mapas a la arqueología

Los datos censales pueden ser utilizados para relacionar personas particulares con lugares particulares. (Wilkie 2006: 17) Al nivel de hogar, los registros censales proveen información como, por ejemplo, la composición de las unidades familiares, la distribución entre propietarios y arrendatarios, además de los oficios y profesiones de las personas que habitaron esos lugares. Como recalca Kenneth H. Fliess en su trabajo, la información que proveen los datos censales ayuda a crear modelos predictivos de lo que se puede encontrar en el registro arqueológico. (Fliess 2000: 82) La composición de las unidades familiares, como es el caso aquí estudiando, es importante para la arqueología porque conocer a los individuos que habitaron cada vivienda permite hacer correlaciones con el registro arqueológico. La presencia de niños en los hogares puede ser correlacionado con la presencia de juguetes en los sitios. Los materiales y herramientas utilizados en oficios que se hacían desde la casa como, por ejemplo, modistas, costureras, sastres, dulceros puede reflejarse en el registro arqueológico. Ser dueño de la vivienda en relación con las profesiones y/u oficios se puede vincular con la presencia de artefactos relacionados a productos más costosos. Esto a su vez puede contrastarse con hallazgos de unidades rentadas en las mismas calles y con otras calles para ver cómo similitudes y diferencias están presentes en el registro arqueológico.

           Finalmente, los planos de seguros contra incendios delinean los límites de propiedad y proveen notas descriptivas útiles para la investigación. (Wilkie 2006: 17) La combinación de datos censales con este tipo de mapas permite la identificación de estructuras y sus características.

 

Conclusión

Como he discutido en este trabajo, los datos censales tienen una gran cantidad de información sobre las personas registradas en los mismos. Estos datos permiten no solo reconstruir las unidades familiares, sino también que aportan detalles específicos sobre las características de las personas que allí habitaron, entre las que se destacan los nombres, la edad, el sexo, la raza, la procedencia, el estado marital y la profesión u oficio. Estas muy bien pueden ser incorporadas en la interpretación de evidencia arqueológica. En términos de limitaciones, entendemos que sería de gran valor el poder establecer los nombres de los propietarios de las viviendas rentadas, lo cual no se documentó en el Censo pero que puede ser consultado en los registros de propiedad e inventarios de sucesiones. De igual manera, la cantidad de familias presentada en este estudio no permite establecer la cantidad de unidades habitacionales que en realidad existieron, ya que varias familias pudieron haber compartido un mismo espacio (P. Schiappacasse, comunicación personal, 29 de marzo de 2017). Estudios futuros deberían considerar el tamaño de las parcelas, la distribución espacial para abordar temas relacionados al hacinamiento.

 

Agradecimientos

Este trabajo se hizo como parte de un estudio independiente dentro de un proyecto mayor, bajo la mentoría de la Dra. Paola A. Schiappacasse a quien le agradezco su dedicación y tiempo. El mismo fue presentado en la 82va reunión anual de la Society for American Archaeology en Vancouver, Canadá.

 

Bibliografía

Fuentes primarias

Porto Rico Board of Fire Underwriters (1921). General Plan of San Juan. San Juan: Plano. Fondo del Municipio de San Juan, Archivo General de Puerto Rico. 

United States Census Bureau (1910). 13th Census, 1910 [Microform]: Population: Puerto Rico, Roll No. 1779, Washington, D.C.: National Archive Records Administration.   https://archive.org/details/thirteenthcensus1780usce  Disponible también en formato de micropelícula: Colección Puertorriqueña,UPR RP y Centro de Investigaciones Históricas, Facultad de Humanidades, UPR RP.

 

Fuentes secundarias

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Castro, M. (1980). “De Don Ramón De Castro (1795-1804) a Don Miguel de la Torre (1822-1837). La arquitectura de la Ilustración”. En Arquitectura en San Juan de Puerto Rico Siglo (XIX). pp. 133-184. Río Piedras: Editorial Universitaria. Impreso.

Dávila, A. (2014). La evolución de la población en Puerto Rico. En Enciclopedia de Puerto Rico. Digital. https://enciclopediapr.org/encyclopedia/habitantes-en-puerto-rico/

Fliess, K. H. (2000). “There’s Gold in Them Thar—Documents? The Demographic Evolution of Nevada’s Comstock, 1860 through 1910, and the Intersection of Census Demography and Historical Archaeology”. Historical Archaeology, Vol. 34, No. 2, pp. 65-88. Digital.    https://www.jstor.org/stable/25616789?seq=1#page_scan_tab_contents

González-Tennant, E. (2010). “Census data and property records: An alternative archaeology of Rosewood”. Anthropology News Vol. 51, No. 5, p. 26. Digital.   http://www.gonzaleztennant.net/census-data-and-property-records-an-alternative-archaeology-of-rosewood/

Samson, A. V. (2010). Renewing the house: Trajectories of social life in the yucayeque (community) of El Cabo, Higüey, Dominican Republic, AD 800 to 1504. Leiden: Sidestone Press. Digital. https://openaccess.leidenuniv.nl/handle/1887/15288

Seiter, J. I. (2016). “Plantation landscapes and the rise of a free black population on St. Lucia”. In Archaeologies of Slavery and Freedom in the Caribbean, edited by L. A. Bates, J. M. Chenoweth & J. A. Delle, pp. 129-151. Gainesville: University Press of Florida. Print.

Schmitt, D. N. & Zeier, C. D. (1993). “Not by Bones Alone: Exploring Household Composition and Socioeconomic Status in an Isolated Mining Community”. Historical Archaeology. Vol. 27, No. 4, pp. 20-38. Digital. http://biblioteca.uprrp.edu:2088/stable/25616268

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Revista [IN]Genios, Vol. 4, Núm. 2 (abril, 2018).
ISSN#: 2374-2747
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Posted on April 15, 2018 .